Espera ansiosa… Espera cuando las lluvias traigan tristeza. Espera cuando el verano
traiga calor sofocante. Espera cuando los otros sean olvidados. Espera cuando de lejos
no lleguen cartas. Espera aun cuando todos estén cansados ya de esperar.
Espérame y volveré. Ignóralos si te dicen que es tiempo ya de olvidar.
Cuando todos mis amigos, cansados ya de esperar, se reúnan junto al fuego
y beban el vino amargo a mi memoria, espera…
Espera y no te apresures a vaciar también tu copa.
Espérame y volveré desafiando todas las muertes. Los que no me esperaban
quizá dirán: “Tuvo suerte”. Ellos no comprenderán que en el rigor del combate
tu esperar me salvó. Mas cómo sobreviví, sólo tú y yo lo sabremos, tú supiste...
Esperar como nadie esperó.
I do not remember never to forget what I feel..
El mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón...
domingo, 27 de abril de 2014
viernes, 4 de abril de 2014
El perfeccionismo..
El perfeccionismo es una muerte lenta.
Si cada cosa ocurriera como a mí me gusta
o como la hubiera planeado
nunca experimentaría algo nuevo.
Mi vida sería una repetición infinita
de viejos resultados.
Cuando cometo un error
experimento algo inesperado.
Algunas veces reacciono frente a mis errores
como si me hubiera traicionado.
Mi temor a equivocarme parece basarse
en la suposición secreta de
que soy potencialmente perfecta
y que bastaría sólo un poco de cuidado
para no caerme del cielo.
Pero un <<error>> es un manifiesto de lo que soy,
es un bache en el camino que intento,
es una advertencia de que no estoy
tomando en cuenta mi realidad.
Cuando haya escuchado a todos mis errores
habré crecido.
Cuando estoy haciendo algo mal
puedo ver que una parte de mí
quiere seguir haciéndolo así,
que busca incluso justificaciones
para continuar de ese modo.
Si cada cosa ocurriera como a mí me gusta
o como la hubiera planeado
nunca experimentaría algo nuevo.
Mi vida sería una repetición infinita
de viejos resultados.
Cuando cometo un error
experimento algo inesperado.
Algunas veces reacciono frente a mis errores
como si me hubiera traicionado.
Mi temor a equivocarme parece basarse
en la suposición secreta de
que soy potencialmente perfecta
y que bastaría sólo un poco de cuidado
para no caerme del cielo.
Pero un <<error>> es un manifiesto de lo que soy,
es un bache en el camino que intento,
es una advertencia de que no estoy
tomando en cuenta mi realidad.
Cuando haya escuchado a todos mis errores
habré crecido.
Cuando estoy haciendo algo mal
puedo ver que una parte de mí
quiere seguir haciéndolo así,
que busca incluso justificaciones
para continuar de ese modo.
sábado, 29 de marzo de 2014
Recorriéndote
Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.
miércoles, 5 de marzo de 2014
La distancia separa cuerpos, no corazones..
Cada vez voy dando pasos pequeños, para mi en este proceso
son muy importantes. E derramado todo lo que me quedaba en ese jarrón
llamado corazón; lagrimas, gritos, razones, rabia, o mejor llamarlo sentimientos.
Miles de noches deseando ver esa pequeña luz que me ilumina todo; tu amor. Se que ella puede
abrigarme como nunca nadie lo podrá hacer se que ella podrá cogerme de las manos y hacerme
entender con toda su forma de ser lo que significa no tener miedo. Pero si ella no esta..
Su recuerdo; si.
son muy importantes. E derramado todo lo que me quedaba en ese jarrón
llamado corazón; lagrimas, gritos, razones, rabia, o mejor llamarlo sentimientos.
Miles de noches deseando ver esa pequeña luz que me ilumina todo; tu amor. Se que ella puede
abrigarme como nunca nadie lo podrá hacer se que ella podrá cogerme de las manos y hacerme
entender con toda su forma de ser lo que significa no tener miedo. Pero si ella no esta..
Su recuerdo; si.
Shakespeare in love..
Yo pretendo que haya poesía en mi vida, y aventura, y amor.
No la artística impostura del amor, sino el amor que es capaz de
derrumbar la vida, impetuoso, ingobernable como un ciclón en el corazón
ante el que nada se puede, ya te arruine o te embelese. Yo debo sentir ese amor..
No la artística impostura del amor, sino el amor que es capaz de
derrumbar la vida, impetuoso, ingobernable como un ciclón en el corazón
ante el que nada se puede, ya te arruine o te embelese. Yo debo sentir ese amor..
lunes, 10 de febrero de 2014
Poema de auto-ayuda
Todos los gurús espirituales, los maestros en educación emocional
los psicólogos que hablan de no anclarse a nadie
los místicos que promulgan el camino de la auto-sanación
aquellos que miran por tu crecimiento personal
los expertos en autoestima, los que recomiendan ser fuerte
y depender sólo de uno mismo, tienen razón; pero..
¡YO SOY MÁS FELIZ CUANDO TÚ ME MIRAS!.
los psicólogos que hablan de no anclarse a nadie
los místicos que promulgan el camino de la auto-sanación
aquellos que miran por tu crecimiento personal
los expertos en autoestima, los que recomiendan ser fuerte
y depender sólo de uno mismo, tienen razón; pero..
¡YO SOY MÁS FELIZ CUANDO TÚ ME MIRAS!.
martes, 28 de mayo de 2013
Espera..
Y tú me dices que tienes los pechos rendidos de esperarme,
que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos de palpar esta ausencia
por el aire, que olvidas el tamaño caliente de mi boca.
Y tú me lo dices que sabes que me hice sangre en las palabras
de repetir tu nombre, de lastimar mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas, una nueva manera
de rescatarte en vano desde la soledad en la que tú me gritas
que sigues esperándome.
Y tú me lo dices que estás tan hecha a esta deshabitada cerrazón de la carne
que apenas si tu sombra se delata, que apenas si eres cierta en la oscuridad
que la distancia pone entre tu cuerpo y el mío.
que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos de palpar esta ausencia
por el aire, que olvidas el tamaño caliente de mi boca.
Y tú me lo dices que sabes que me hice sangre en las palabras
de repetir tu nombre, de lastimar mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas, una nueva manera
de rescatarte en vano desde la soledad en la que tú me gritas
que sigues esperándome.
Y tú me lo dices que estás tan hecha a esta deshabitada cerrazón de la carne
que apenas si tu sombra se delata, que apenas si eres cierta en la oscuridad
que la distancia pone entre tu cuerpo y el mío.
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