El perfeccionismo es una muerte lenta.
Si cada cosa ocurriera como a mí me gusta
o como la hubiera planeado
nunca experimentaría algo nuevo.
Mi vida sería una repetición infinita
de viejos resultados.
Cuando cometo un error
experimento algo inesperado.
Algunas veces reacciono frente a mis errores
como si me hubiera traicionado.
Mi temor a equivocarme parece basarse
en la suposición secreta de
que soy potencialmente perfecta
y que bastaría sólo un poco de cuidado
para no caerme del cielo.
Pero un <<error>> es un manifiesto de lo que soy,
es un bache en el camino que intento,
es una advertencia de que no estoy
tomando en cuenta mi realidad.
Cuando haya escuchado a todos mis errores
habré crecido.
Cuando estoy haciendo algo mal
puedo ver que una parte de mí
quiere seguir haciéndolo así,
que busca incluso justificaciones
para continuar de ese modo.
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